sábado, 24 de junio de 2017

¿LLEGA LA NOVELA ROSA A LA UNIVERSIDAD?

Ayer compartían en Facebook un artículo muy interesante acerca de la novela romántica actual. El tema ha sido tratado en un seminario de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.  Arrancaba con el siguiente titular:



Reconozco que lo empecé a leer con recelos, porque estoy hasta un poco más allá de la punta de la nariz del término rosa para definir a este género. La misma RAE sé que lo emplea, pero también han aprobado el uso de la palabra almóndiga. Entre eso y la tilde desaparecida de solo me demostraron que son humanos y pueden errar.

En grupo y todo.

La RAE define esta novela así:

1. f. Variedad de relato novelesco, cultivado en época moderna, con personajes y ambientes muy convencionales, en el cual se narran las vicisitudes de dos enamorados, cuyo amor triunfa frente a la adversidad.

Simplifican mucho. Además, en la calle, digan lo que digan, rosa se emplea como un despectivo.

Empecé a leer y me gustó lo que decía, que hay novelas nuevas en las que se ha detectado un cambio de giro, donde ya no se pone el acento en el sometimiento de la mujer al hombre, desmontando estereotipos. En el seminario se anima a las editoriales a seguir ayudando a desarticular viejos patrones machistas. Es una buena idea, que la literatura influya en la sociedad y lo haga para mejor.

Sin embargo, más adelante, se entrecomilla una frase que me hizo suspirar:

"Cuando pensamos en novela rosa pensamos que es algo que no tiene mucho valor..."

Me jode, me jode muchisimo, pero es la puñetera verdad. No se considera de valor escribir novelas de este tipo, el resto de autores te miran con pena, algunos lectores no paran de recomendarte que dediques tu tiempo a otros géneros con más caché, que te van a proporcionar a ti como autora una posición mejor valorada.

Porque, la segunda parte de esa frase, aunque sea muy importante, apenas la consideran.

"... yo creo que ocurre lo contrario, porque, si hablamos de cultura popular, de una cultura que tiene más alcance, este tipo de textos llega a más gente y eso implica que sus mensajes pueden influir entre un espectro de público amplio".

Eso es lo que yo creo también.

Sin embargo, tengo que decir algo que me llena de dolor: no estamos preparados. Las editoriales son negocios y si sigue habiendo gente que venera fenómenos como las famosas sombras, que pone por encima de la historia el sexo que atrae a determinado lector que no busca nada más, seguirán publicando eso. Seguirá habiendo novelas sonrojantes y, como hay tantas publicadas, no va a haber manera de separar el grano de la paja.

Está pasando igual en la música. Hay canciones muy reinvindicativas, pero triunfa el Reggaeton, con sus mensajes machistas. ¿Qué va a poner por delante un productor, el futuro de la humanidad o el aumento de su cuenta bancaria?

Seamos realistas...

Nos queda mucho por andar, mucho por educar para que esto cambie y que lo que cuenta este artículo deje de ser lo que me parece: una rareza. ¿Sabéis que ni siquiera hay un listado fiable y veraz sobre autores de romántica de este país? Hay listas, es verdad, pero solo se sale en ellas dependiendo de los amigos que se tenga. Ni siquiera influye el curriculum, los premios ni, por supuesto, eso tan subjetivo de medir que se llama calidad literaria.

Es una pena, no me va a dar tiempo a saber quién sí y quién no en este género, a menos que la universidad se ponga las pilas desde ya y cunda el ejemplo, porque para estas cosas siempre es el tiempo el mejor filtro y no creo que me queden años de vida suficientes para verlo.